Las imágenes registradas por la fotógrafa Kristina Makeeva lograron captar la atención de miles de personas debido a un fenómeno tan inesperado como fascinante. Durante un paseo invernal por una ciudad del Reino Unido, la artista observó varios árboles aparentemente cubiertos por un intenso color verde, algo poco habitual en una estación caracterizada por el frío y la ausencia de follaje.
Sin embargo, al acercarse, descubrió que aquella tonalidad brillante no provenía de hojas nuevas ni de algún fenómeno botánico extraordinario. En realidad, se trataba de cientos de periquitos verdes agrupados sobre las ramas desnudas, generando una impresionante ilusión óptica que posteriormente quedó inmortalizada en sus fotografías.
Un hallazgo inesperado en pleno invierno británico
Durante el invierno en el Reino Unido, la mayoría de los árboles caducifolios pierde completamente sus hojas. Como consecuencia, sus ramas quedan expuestas, dejando visibles únicamente los tonos marrones y grisáceos propios de la corteza.
Por ello, cuando Kristina Makeeva detectó varios árboles con una apariencia verde intensa, el contraste llamó inmediatamente su atención. A primera vista, parecía que aquellos ejemplares conservaban un exuberante follaje fuera de temporada.
No obstante, impulsada por la curiosidad, decidió acercarse para observar con mayor detalle lo que realmente estaba ocurriendo.
La verdadera explicación detrás del color verde
A medida que reducía la distancia entre ella y los árboles, la fotógrafa pudo identificar la fuente exacta de aquella llamativa coloración.
Lejos de tratarse de hojas o brotes tardíos, descubrió que cientos de aves estaban posadas unas junto a otras sobre las ramas. El color verde brillante provenía exclusivamente del plumaje de estos animales.
Además, la elevada concentración de ejemplares hacía que prácticamente cubrieran toda la superficie visible del árbol. Desde lejos, el ojo humano interpretaba esa acumulación continua como si fuera vegetación natural, creando una ilusión visual realmente sorprendente.
Las fotografías que cautivaron a internet
Consciente de la singularidad de la escena, Kristina Makeeva utilizó su equipo fotográfico profesional para documentar el fenómeno desde diferentes ángulos.
Posteriormente, las imágenes comenzaron a difundirse en diversas plataformas digitales y sitios web alrededor del año 2025. Rápidamente, miles de usuarios quedaron sorprendidos al descubrir que aquello que parecía follaje invernal era, en realidad, una enorme concentración de aves.
De hecho, muchas personas necesitaron observar las fotografías varias veces antes de percibir que el supuesto “verde del árbol” estaba formado completamente por cuerpos de periquitos.
¿Qué especies aparecen en las imágenes?
Los protagonistas de este fenómeno pertenecen a la especie científicamente denominada Psittacula krameri, conocida popularmente como cotorra de Kramer o periquito de collar.
Estas aves presentan características muy reconocibles:
Plumaje verde claro y brillante.
Pico de intenso color rojo.
Cola larga y estilizada.
Longitud aproximada de 40 centímetros.
Gran capacidad de adaptación.
Asimismo, su alimentación se basa principalmente en semillas, frutos secos, bayas y diversas variedades de frutas.
Una especie que no es originaria del Reino Unido
Uno de los aspectos más curiosos es que estos periquitos no forman parte de la fauna autóctona británica.
Su hábitat natural se encuentra originalmente en amplias regiones de África subsahariana y del sur de Asia, zonas caracterizadas por temperaturas considerablemente más cálidas.
Sin embargo, su llegada al Reino Unido fue consecuencia directa de la actividad humana. Durante décadas, numerosos ejemplares fueron importados para comercializarlos como mascotas domésticas.
Con el paso del tiempo, algunos escaparon accidentalmente de sus jaulas, mientras que otros fueron liberados deliberadamente por sus propietarios. Como resultado, comenzaron a establecer poblaciones silvestres estables en distintas ciudades británicas.
¿Cómo sobreviven al duro invierno?
A pesar de las bajas temperaturas y de las frecuentes precipitaciones, estos periquitos han desarrollado estrategias que les permiten prosperar incluso en ambientes fríos.
Por un lado, aprovechan diversas fuentes de alimento presentes en los entornos urbanos. Consumen frutos de arbustos ornamentales y, además, visitan regularmente los comederos instalados por los residentes para aves silvestres.
Gracias a esta disponibilidad constante de recursos energéticos, consiguen mantener el calor corporal necesario para afrontar el invierno.
El secreto está en su comportamiento social
Otro elemento determinante para la supervivencia de los periquitos verdes en árboles del Reino Unido es su marcado comportamiento gregario.
Estas aves suelen reunirse en enormes bandadas compuestas por cientos o incluso miles de individuos. Durante la noche, buscan refugio en parques y calles residenciales para descansar agrupadas.
Al mantenerse muy próximas entre sí, disminuyen la pérdida de calor hacia el ambiente exterior. Por consiguiente, la propia densidad del grupo actúa como una estrategia natural de protección frente al frío.
Precisamente este comportamiento fue el responsable de la extraordinaria escena captada por Kristina Makeeva.
Una población en crecimiento
En la actualidad, las poblaciones de cotorras de Kramer continúan aumentando en varias ciudades importantes del Reino Unido.
Lo que comenzó como la presencia aislada de aves escapadas ha dado lugar a comunidades residentes y reproductivas perfectamente establecidas. Hoy en día, forman parte del paisaje urbano habitual para muchos habitantes británicos.
Además, su capacidad de adaptación sigue despertando el interés tanto de biólogos como de observadores aficionados a las aves.
Conclusión
Las fotografías de Kristina Makeeva constituyen mucho más que un curioso registro visual. Por un lado, evidencian la extraordinaria capacidad de adaptación de los periquitos verdes a entornos completamente distintos a los de su origen. Por otro, muestran cómo la naturaleza puede sorprender incluso en los escenarios más cotidianos.
La imagen de árboles aparentemente cubiertos de hojas en pleno invierno británico es, en realidad, el resultado de miles de pequeños cuerpos verdes compartiendo espacio, calor y estrategias de supervivencia. Asimismo, este fenómeno recuerda que la percepción humana puede ser fácilmente influenciada por la distancia y el contexto visual.
Más allá del impacto estético, la historia de estos periquitos invita a reflexionar sobre las consecuencias de la intervención humana en los ecosistemas y sobre la capacidad de ciertas especies para reinventarse y prosperar en nuevos territorios. Finalmente, las fotografías de Makeeva nos enseñan que, a veces, basta con acercarse un poco más para descubrir que detrás de lo aparentemente imposible existe una explicación tan sencilla como extraordinaria: la naturaleza siempre encuentra formas inesperadas de sorprendernos.